161- La historia de amor entre la Derivada y la Arcotangente…

Publicado: 01/12/2010 en Blog

Esta entrada no va a tener versión en inglés porque sino me puedo morir traduciendo xD

“Veraneaba una derivada enésima en un pequeño chalet situado en la recta del infinito del plano de Gauss, cuando conoció a un arco tangente simpatiquísimo y de espléndida representación gráfica, que además pertenecía a una de las mejores familias trigonométricas.

Enseguida notaron que tenían propiedades comunes. Un día, en casa de una parábola que había ido a pasar allí una temporada con sus ramas alejadas, se encontraron en un punto aislado de ambiente muy íntimo. Se dieron cuenta de que convergían hacia límites cuya diferencia era tan pequeña como se quisiera. Había nacido un romance. Acaramelados en un entorno de radio épsilon, se dijeron mil teoremas de amor. Cuando el verano pasó, y las parábolas habían vuelto al origen, la derivada y el arco tangente eran novios.

Entonces empezaron los largos paseos por las asíntotas siempre unidos por un punto común, los interminables desarrollos en serie bajo los conoides llorones del lago, las innumerables sesiones de proyección ortogonal.

Hasta fueron al circo, donde vieron a una troupe de funciones logarítmicas dar saltos infinitos en sus discontinuidades. En fin, lo  que eternamente hacían los novios.  Durante un baile organizado por unas cartesianas, primas del arco tangente, la pareja pudo tener el mismo radio de curvatura en
varios puntos. Las series melódicas eran de ritmos uniformemente
crecientes y la pareja giraba entrelazada alrededor de un mismo punto
doble. Del amor había nacido la pasión. Enamorados locamente, sus
gráficas coincidían en mas y más puntos.  Con el beneficio de las ventas de unas fincas que tenía en el campo complejo, el arco tangente compró un recinto cerrado en el plano de Riemann.

En la decoración se gastó hasta el último infinitésimo. Adornó las paredes con unas tablas de potencias de “e” preciosas, puso varios cuartos de divisiones del término independiente que costaron mucho. Empapeló las habitaciones con las gráficas de las funciones más  conocidas, y puso varios paraboloides de revolución chinos de los que  surgían desarrollos tangenciales en flor. Y Bernoulli le prestó su lemniscata para adornar su salón durante los primeros días. Cuando todo estuvo preparado, el arco tangente se trasladó al punto impropio y contempló satisfecho su dominio de existencia. Varios días después fue en busca de la derivada de orden n y cuando llevaban un rato
charlando de variables arbitrarias, le espetó, sin más:

– ¿Por qué no vamos a tomar unos neperianos a mi apartamento? De
paso lo conocerás, ha quedado monísimo. Ella, que le quedaba muy poco
para anularse, tras una breve discusión del resultado, aceptó.

El novio le enseñó su dominio y quedó integrada. Los neperianos y una
música armónica simple, hicieron que entre sus puntos existiera una
correspondencia unívoca. Unidos así, miraron al espacio euclideo. Los
astroides rutilaban en la bóveda de Viviany… Eran felices!

– ¿No sientes calor? – dijo ella
– Yo sí. ¿Y tú?
– Yo también.
– Ponte en forma canónica, estarás mas cómoda.
Entonces él le fue quitando constantes. Después de artificiosas
operaciones la puso en paramétricas racionales…
– ¿Qué haces?
– Me da vergüenza… – dijo ella
– ¡Te amo, yo estoy inverso por ti! ¡Déjame besarte la ordenada en
el origen! ¡No seas cruel! ¡Ven! Dividamos por un momento la
nomenclatura ordinaria y tendamos juntos hacia el infinito…
Él la acarició sus máximos y sus mínimos y ella se sintió descomponer
en fracciones simples. (Las siguientes operaciones quedan a la penetración del lector)

Al cabo de algún tiempo la derivada enésima perdió su periodicidad.
Posteriores análisis algebraicos demostraron que su variable había
quedado incrementada y su matriz era distinta de cero. Ella le
confeso a él, saliéndole los colores:

– Voy a ser primitiva de otra función. Él respondió:
– Podríamos eliminar el parámetro elevando al cuadrado y restando.
– ¡Eso es que ya no me quieres!
– No seas irracional, claro que te quiero. Nuestras ecuaciones
formaran una superficie cerrada, confía en mí.

La boda se preparó en un tiempo diferencial de t, para no dar que
hablar en el círculo de los 9 puntos. Los padrinos fueron el padre de la novia, un polinomio lineal de  exponente entero, y la madre del novio, una asiroide de noble asíntota. La novia lucía coordenadas cilíndricas de Satung y velo de puntos imaginarios.  Ofició la ceremonia Cayley, auxiliado por Pascal y el nuncio S.S. monseñor Ricatti.  Hoy día el arco tangente tiene un buen puesto en una fábrica de series de Fourier, y ella cuida en casa de 5 lindos términos de menor grado, producto cartesiano de su amor.”

…estefafdez…

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