068- Un veneno llamado…amor.

Publicado: 20/08/2010 en Blog

“Ahora entendemos por qué la pasión ejerce tal poder de atracción sobre nosotros. Son siglos de influencia cultural los que pesan en nuestros inconscientes. Amamos, nos enamoramos, nos apasionamos. Y sufrimos. Cuando surge el desamor, cuando se va el ser que tanto amamos, cuando nos abandona, el dolor parece insuperable. Es como si la tierra se nos estuviera hundiendo debajo de los pies. Quisiéramos ya no pensar, no pensar jamás, en nada, en nadie; quisiéramos vaciar nuestra mente de todos estos recuerdos que nos hacen tanto daño, someternos a un lavado de cerebro y de corazón. Quisiéramos… volver atrás, volver a vivir otra vez aquellos momentos de feliz complicidad, oír otra vez su risa alegre y su voz cálida, sentir el calor de su cuerpo, dormirnos entre sus brazos. Quisiéramos… Puede durar semanas, meses, años, depende de la intensidad de la pasión. Pero un día, de repente, una mirada, una sonrisa, nos enseña el camino de regreso a la vida. De nuevo los pájaros cantan. Y olvidamos… no, no olvidamos. Las heridas se cierran, pero las cicatrices del corazón nunca desaparecen. No olvidamos, nos conformamos…”

“El nacimiento de la pasión es una revelación para los dos seres elegidos que viven aquel encuentro mágico. Se ven y es como si el tiempo de repente se parara. Se ven y se miran. Se conocen y se reconocen, como si se hubieran amado ya en alguna vida anterior. Reconocimiento físico más que espiritual, no obstante. Una fuerza superior que atrae como un imán a dos cuerpos. El deseo absoluto, irresistible, insuperable. Nada, nadie puede oponerse a la unión/fusión de estos seres, cuya única obsesión es este deseo que les abrasa, que les consume y que de ahora en adelante determinará toda su conducta hasta que puedan satisfacerlo. Momentos maravillosos de espera y de esperanza.

Es el entusiasmo de las primeras citas, los primeros ramos de flores, los subidones repentinos e incontrolados de adrenalina. Los amantes apasionados pasean despreocupados entre las nubes de la euforia. Se olvidan del mundo que les rodea y viven al día esta felicidad que les llena el cuerpo y el alma. El nacimiento de la pasión se equipara con el descubrimiento del opio en el opiómano: luxe, plaisir et volupté. Días, semanas, meses de locura y desenfreno total de los sentidos, hasta que, una vez calmado el deseo, la pasión se extinga tan rápido como ha surgido. Cosas de la vida…”

Libro por noche… que malo es esto de no poder dormir en verano… Estos extractos me han gustado bastante. Un buen libro sí señor. Esta noche empezaré otro, “El dueño de la herida” de Antonio Gala, que empieza de la siguiente forma:

“El dueño de la herida es el verdugo y es la victima; es el idolatra y es su ídolo; pero, sobre todo, aquello que los vincula o que los enfrenta, sea cual sea su nombre. Porque hay amores que no saben el suyo verdadero”

Me ha llamado la atención el argumento y me apetece empezarlo hoy, además, nunca he leído nada de Antonio Gala, y creo que es hora de leer algo de este célebre cordobés.

Os dejo la letra de una canción que estaba oyendo de fondo mientras escribía esta entrada y creo que le va bastante bien a la actualización:

“Deja ese momento en el cajón de los recuerdos
Y recuerda su olor
Y piensa en esas cosas que le hacían maravillosa
Y que están en tu interior

Piensa que si un día ya no está echaras de menos hasta su caminar
Su despertar su forma de hablar
Su mal humor su estar mejor
Su pelo y su olor
Hasta su caminar
Su despertar su forma de hablar
Su mal humor su estar mejor
Su pelo y su olor…”

…estefafdez…

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s